ADIDE por otros 20 años de progreso educativo en Castilla La Mancha.

La Asociación de Inspectores e Inspectoras de Educación tiende la mano para seguir construyendo un sistema educativo de progreso en Castilla La Mancha

El 8 de enero del año 2000 Castilla La Mancha volvía a las aulas con aparente normalidad. Habíamos disfrutado de un periodo de vacaciones que nos cambiaba no solo de año, sino también de milenio. Y en ese tránsito, nuestra educación no universitaria había sufrido el inicio de su más honda transformación. Mientras los centros educativos permanecían cerrados para el descanso vacacional, algo cambiaba en Castilla La Mancha para siempre. Se asumían las competencias en educación no universitaria hasta entonces gestionadas desde la administración central.
Era en vacaciones, el 29 de diciembre de 1999 cuando el Boletín Oficial del Estado publicaba el Real Decreto 1844/1999 de 3 de diciembre sobre traspaso de funciones y servicios de la Administración del Estado a la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha en materia de enseñanza no universitaria. Se ponía fin así al trabajo, discreto pero continuo de un equipo de personas que, en muchos casos desde el anonimato, se habían ocupado de que lo previsto en 1982, en el artículo treinta y cinco del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, dejase de ser una puerta abierta o un horizonte de futuro, para hacerse realidad.
Muchos de nosotros volvimos a las aulas el 8 de enero del año 2000 con conciencia, al menos, de la noticia de que las competencias en educación habían sido transferidas, y de que con ellas, tendríamos algo más de protagonismo en la educación de nuestra región. Muchos miembros de la comunidad educativa volvieron sin saber que el cambio se había producido, o en caso de saberlo, qué implicaciones podría tener.
Desde entonces muchas cosas han cambiado en educación en Castilla La Mancha. Muchas decisiones han mejorado la calidad de la educación que recibimos y ofertamos.
Por enunciar algunas, podemos recordar la inversión en infraestructuras escolares, la dotación de equipamientos informáticos, el programa de gratuidad de materiales, la generalización de la orientación educativa y su integración en todos los centros, el desarrollo de propuestas curriculares propias para las distintas enseñanzas, la regulación por ley de la participación social en educación, la generalización el segundo ciclo de educación infantil como etapa educativa, la redacción de una ley regional de educación, la regulación de la función inspectora, la gestión de programas europeos, convocatorias para potenciar la innovación educativa, la primera implantación del plurilingüismo, la ampliación y ordenación de los ciclos formativos de Formación Profesional, el avance en enseñanzas artísticas con la creación de Conservatorios Profesionales y del Conservatorio Superior … Un largo listado que sin duda debe producir satisfacción en quienes lo han gestionado y en quienes lo hemos disfrutado.
Muchas cosas cambiaron para que la educación no universitaria de Castilla La Mancha fuera más eficaz para la propia región y para que se convirtiera en un modelo fuera de ella. Mucho es lo hecho y lo cambiado desde el 1 de enero del año 2000 y muchas las personas que han sido parte de ello, ya sea como promotores, ejecutores o beneficiarios de los cambios que la construcción del proyecto educativo de Castilla La Mancha ha significado.
Sin embargo, el contentamiento no es nunca la mejor actitud en educación. Puede que veinte años no sean nada, pero dos décadas son tiempo suficiente para que tengamos que volver a plantear qué educación queremos para nuestra tierra. Por eso, al tiempo que celebramos el camino recorrido, es necesario diseñar, como lo hacen los mejores sistemas educativos internacionales, el modelo educativo que queremos construir. El punto de partida son los retos que quedan por delante para que la Educación en Castilla la Mancha siga siendo referente y modelo dentro y fuera del territorio regional. Son muchos los desafíos que quedan por delante. Los responsables regionales de educación deberían abordarlos con celeridad y con un modelo al menos tan claro, como quienes iniciaron este camino en el año 2000.
Hoy sigue siendo imprescindible el trabajo constante y eficaz en la erradicación de la desigualdad desde la educación. La corrección de distintas formas de segregación exige un análisis riguroso junto a la dedicación de esfuerzos y recursos para que nuestro sistema educativo de una respuesta realmente equitativa y eficaz a las nuevas formas de segregación. Debería ser una prioridad que ninguna escuela se sienta sola ni sin herramientas para la superación de las desigualdades económicas y sociales de origen de su alumnado; ni sola en la difícil tarea de fomentar siempre la igualdad y la convivencia.
Tampoco deberíamos dejar pasar ni un solo día más sin abordar la situación de la escuela rural, porque el vaciado de parte de nuestra tierra y de nuestras escuelas es todavía reversible. No sirven en estos contextos, las mismas respuestas organizativas y de recursos por muy válidas que sean para otras escuelas. Es tiempo de plantear respuestas creativas e individualizadas a cada contexto, y enfocadas siempre hacia el éxito educativo y personal de cada castellano manchego, pero también de cada pueblo, aldea o comarca.
Aunque la escolaridad obligatoria y gratuita también la damos por alcanzada es preocupante el llamado “abandono escolar temprano”. Generalmente se entiende en los términos internacionales como el número de ciudadanos (entre 18 y 24 años) que no han completado estudios más allá de los obligatorios; es imprescindible que sigamos dedicando esfuerzos a reducirlo.
Pero en igual manera, o incluso con mayor urgencia, deberíamos trabajar para que ningún alumno o alumna en edad de escolaridad obligatoria abandone la escolaridad, la curse de manera intermitente, o desaparezca del sistema por ninguna causa. Puede que el número de menores en esta situación sea estadísticamente irrelevante, pero desde el punto de vista de lo humano (y la educación es prioritariamente humana) no podemos permitir que en Castilla La Mancha ningún menor se pierda antes de finalizar la escolaridad obligatoria. Y si fuera posible, desearíamos no solo que la curse hasta el final, sino que lo haga de manera eficaz, gustosa, voluntaria, feliz y con éxito.
El sistema educativo de Castilla La Mancha se merece también dar un salto de futuro en la formación inicial y permanente del profesorado. No puede ser el mejor un sistema en el que no se garantiza que solo los mejores serán los responsables de la formación de los más jóvenes. No puede ser la mejor formación la que tarda en llegar a la institución educativa en su globalidad, ni la que prima lo individual frente al equipo. Tampoco es la mejor formación continua la que se imparte atendiendo a necesidades parciales y a la voluntad particular de formación y mejora.
En la misma línea, queda también mucho trabajo por hacer para garantizar el impulso a la innovación e investigación educativa combinando el conocimiento pedagógico alcanzado con la implicación práctica de los centros escolares. Los próximos años serían el mejor momento para ir más allá de los cambios superficiales o solo formales. No podemos contentarnos con experiencias aisladas, limitadas en el tiempo y el espacio, que cambian cosas, pero no mejoran la esencia de la educación para todos y todas. El objetivo de la investigación e innovación educativa no puede ser otro que transformar la educación en verdadero motor de progreso y en ello hacemos falta todos y con urgencia.
También parece necesario poner orden en la normativización de la educación. Los límites entre la autonomía de los centros, la libertad de cátedra y la organización escolar no pueden confundirse. Es cada vez más necesaria la definición de reglamentos orgánicos que regulen la organización de los centros educativos en coherencia con los nuevos contextos. Y al mismo tiempo es imprescindible estimular y garantizar la autonomía de los centros como instituciones responsables y participativas en las que se concreta la acción educadora.
Tenemos pendiente el desarrollo del modelo de atención al diferente una vez que, afortunadamente, hemos entendido las diferencias como riqueza para la convivencia. La atención a la diversidad tiene abierto el diseño de un nuevo modelo basado en la inclusión, pero no está descrito el modo en que está previsto que lo concretemos en cada una de las situaciones. Tampoco está aun definido el papel de la orientación educativa en todo ello, aunque es un hecho asumido, gracias a los últimos veinte años, que debe tener un papel relevante y de primera mano.
Queda mucho por andar en educación de personas adultas una vez que hemos asumido, administradores y ciudadanía, que queremos que la educación sea de verdad un hecho a lo largo de toda la vida. Cómo conseguirlo, con qué recursos, la flexibilidad o rigidez del modelo, el acercamiento a todos los rincones de Castilla La Mancha son preguntas que deberían responderse para garantizar la eficacia en la próxima década.
Son muchos los temas pendientes y poco el espacio para enumerar los aquí, pero en todos ellos el Servicio Regional de Inspección debe ser parte activa. No en vano, son los inspectores e inspectoras de educación quienes mejor conocen el sistema educativo, con sus fortalezas y sus debilidades. Y no en vano el marco normativo vigente reconoce a la función inspectora la misión, entre otras, de asegurar la mejora del sistema educativo.
La Asociación de Inspectores e Inspectoras de Castilla La Mancha (ADIDE) quiere ser parte activa y comprometida con el futuro y el progreso de la educación de nuestra tierra. Por eso ADIDE celebra los veinte años de competencias educativas recién cumplidos y lo hace felicitando a todos los que han sumado para lograr los éxitos que podemos enumerar. ADIDE También se siente parte de ellos gracias al trabajo leal y comprometido de cada uno de los inspectores e inspectoras que han formado parte de la mejora de la educación en Castilla La Mancha durante cada uno de los años que han sumado las dos últimas décadas.
Pero ADIDE no puede conformarse con celebrar el pasado. Quiere ser parte de la construcción de un futuro educativo todavía mejor para nuestra comunidad y tiende la mano para trabajar junto a todos los que quieran seguir construyendo un sistema educativo de progreso en Castilla La Mancha.

Nohemí Gómez – Pimpollo Morales.- Presidenta de ADIDE-CLM (Asociación de Inspectores e Inspectoras de Educación de Castilla La Mancha)
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